En la carnicería y verduleria de mi hermano Nestor,"El Negro", Gelly y Obes al 1300, a una cuadra de Av Gaona, en Villa Sarmiento, los fines de semana eran una fiesta, sobre todo en verano, los olores de las frutas y las verduras en el aire dibujaban la esperanza de pensar que iba a ver una buena venta.
Nestor me enseñaba desde su oficio los primeros malabares para que de la nada, esa humilde carnicería, pareciese el mercado de Liniers, rebosante, atractiva, seductora.
Esa magia con la que el podía transformar el negocio, fue siempre lo que me sorprendió.
Es verdad entonces Que la belleza no hay que crearla, si no quitarle las cosas que la tapan
Me daba a lustrar las manzanas deliciosas, los pimientos rojos y los verdes, mientras el preparaba un balde con agua y regaba con la mano en cuchara las verduras que en sus cajones minuciosamente acomodadas coquetearían con los vecinos.
Elegía las mejores plantas de apio que luego colocaría entre los ganchos de chorizos y los de morcillas; Para el peceto no había nada mas que rodearlo con ciruelas o unas uvas, así las viejas pitucas se pelearían por esa "pieza preciosa" o las tiras de asados cubiertas delicadamente con unas hojas de lechuga y los maravillosos matambres que Él se había quedado haciendo el jueves por la noche o el mediodía del viernes La fiesta en realidad empezaba el viernes por la tarde, mas precisamente a las 5 de la tarde.
Después de la siesta Un buen baño Afeitarse Vestirse con la mejor pilcha, en lo posible color blanca y llegar y ponerse a realizar esa escenografía y abrir esa puerta de hierro desvencijada y dejar que la clientela que ya lo estaba esperando, entrase.
Es verdad entonces
Que la belleza no hay que crearla, si no quitarle las cosas que la tapan
posted by "Carpetear"

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