a silvita la veía todos los días cruzando los andes y caseros cuando llegaba a la escuela, el hermano venia adelante a unos metros con algunos amigos, ya que venir acompañando a tu hermana no era bien visto... ¿que sera de él?...del dani.
nunca pensé que un día la iba a conocer
el sol sobre caseros siempre me pareció que caía distinto a otras calles, tanto en otoño e invierno como....., era una persona muy dulce silvia.....como cuando empezaba los días de primavera, es increíble lo afectuosa que era, en este momento lo estoy sintiendo ¿como puede ser ?.
nunca pensé que un día nos ibamos a querer.
debió ser así, porque si siento cosas feas de otros, también puedo disfrutar esta paz al recordarla.
cualquier calle de haedo era distinta, en realidad para mi siempre fueron como corredores, como grandes pasillos que me llevaban de una habitación a otra, donde siempre había algo para descubrir......era pura ...eso...pura...las palabras que brotaban de sus labios eran un remanso, no había maldad en ella, no.
nunca pensé que un día el negro luis me iba a decir que ella había muerto.
J.C.Rotondo
Archive for 10/2/08 - 17/2/08
posted by "Carpetear" on Deldia
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Tuco…. me acuerdo de Tuco, Tuco que compañero... el sí
que era compañero, el se ponía contento cuando me veía venir, chocaba la cabeza con la cola de la alegría, bueno en realidad con el rabo, la cola me acuerdo que se la tuve que cortar cuando lo atropello ese turro, como gritaba, entro corriendo a la cocina se metió abajo de la mesa y lloraba y yo lloraba y se lamía y se hacia doler el mismo y yo le decía que me dejara ayudarlo, que confiara en mi, que lo iba a curar y el me entendió juro que me entendió y me dejo que lo curara, pobre… la carita que puso, despacito con mucho cuidado le agarre la colita que colgaba de un hilo de piel, lo hice mirar para otro lado y con la tijera se la corte. Tuquito….pobrecito…, a veces pienso que Dios se ensaño con el Tuco, porque no solamente perdió su cola si no que después del accidente le agarraban esos ataques de epilepsia, que lo hacían retorcer por el piso, despidiendo baba por el hocico; Como me asuste la primera vez que lo vi, el cuerpito temblando como si le dieran golpes de electricidad, como si fuera de goma y después despacito la calma…y otra vez y así dos o tres veces hasta que se quedaba quietito y comenzaba a abrir los ojos.
Me fui acostumbrando, me sentaba, lo miraba, pensaba si sentía dolores y con el tiempo hasta me reí, imaginando que alguien lo estaba moviendo, como si fuera un títere, una marioneta.
Espero que los nuevos dueños de la casa de Oribe 696 y Boulogne Sur Mer en Ituzaingo no hayan sacado el jazmín que estaba, entrando, a la derecha, entre la columna y el pino
Eso los convertiría en cómplices de Dios.
Rotondo Jorge
