Archive for 2008

La curva


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No me costo nada soltarle la mano
quedo en el anden de la estación
de ese pueblo
a medida que el tren se alejaba del lugar
su cuerpo se achicaba
veía como caminaba de un lado para otro
calculo que por sus nervios
tomándose la cabeza
al tomar la curva el tren me mostró otro paisaje
no vi mas la estación

Raúl Gonzalez Tuñon


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La luna con gatillo

Es preciso que nos entendamos. Yo hablo de algo seguro y de algo posible. Seguro es que todos coman y vivan dignamente y es posible saber algún día muchas cosas que hoy ignoramos. Entonces, es necesario que esto cambie. El carpintero ha hecho esta mesa verdaderamente perfecta donde se inclina la niña dorada y el celeste padre rezonga. Un ebanista, un albañil, un herrero, un zapatero, también saben lo suyo. El minero baja a la mina, al fondo de la estrella muerta. El campesino siembra y siega la estrella ya resucitada. Todo sería maravilloso si cada cual viviera dignamente. Un poema no es una mesa, ni un pan, ni un muro, ni una silla, ni una bota. Con una mesa, con un pan, con un muro, con una silla, con una bota, no se puede cambiar el mundo. Con una carabina, con un libro, eso es posible. ¿Comprendéis por qué el poeta y el soldado pueden ser una misma cosa? He marchado detrás de los obreros lúcidos y no me arrepiento. Ellos saben lo que quieren y yo quiero lo que ellos quieren: la libertad, bien entendida. El poeta es siempre poeta pero es bueno que al fin comprenda de una manera alegre y terrible cuánto mejor sería para todos que esto cambiara. Yo los seguí y ellos me siguieron. ¡Ahí está la cosa! Cuando haya que lanzar la pólvora el hombre lanzará la pólvora. Cuando haya que lanzar el libro el hombre lanzará el libro. De la unión de la pólvora y el libro puede brotar la rosa más pura. Digo al pequeño cura y al ateo de rebotica y al ensayista, al neutral, al solemne y al frívolo, al notario y a la corista, al buen enterrador, al silencioso vecino del tercero, a mi amiga que toca el acordeón: -Mirad la mosca aplastada bajo la campana de vidrio. No quiero ser la mosca aplastada. Tampoco tengo nada que ver con el mono. No quiero ser abeja. No quiero ser únicamente cigarra. Tampoco tengo nada que ver con el mono. Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre y no quiero ser, jamás, una mosca aplastada bajo la campana de vidrio. Ni colmena, ni hormiguero, no comparéis a los hombres nada más que con los hombres. Dadle al hombre todo lo que necesite. Las pesas para pesar, las medidas para medir, el pan ganado altivamente, la flor del aire, el dolor auténtico, la alegría sin una mancha. Tengo derecho al vino, al aceite, al Museo, a la Enciclopedia Británica, a un lugar en el ómnibus, a un parque abandonado, a un muelle, a una azucena, a salir, a quedarme, a bailar sobre la piel del Último Hombre Antiguo, con mi esqueleto nuevo, cubierto con piel nueva de hombre flamante. No puedo cruzarme de brazos e interrogar ahora al vacío. Me rodean la indignidad y el desprecio; me amenazan la cárcel y el hambre. ¡No me dejaré sobornar! No. No se puede ser libre enteramente ni estrictamente digno ahora cuando el chacal está a la puerta esperando que nuestra carne caiga, podrida. Subiré al cielo, le pondré gatillo a la luna y desde arriba fusilaré al mundo, suavemente, para que esto cambie de una vez.

A-Dios-Ángel


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Que cosa la vida, no?...Nos da y nos quita con la misma sencillez…. Crueldad…y hasta sin pedirnos permiso. Resulta ser…. que un señor mayor que además de ser padre era abuelo y que cumplía con los roles como dios manda, un día se sentó a ver un partido de fútbol, como lo hacia siempre, con su pijama nuevo y las chinelas al tono, porque era un hombre muy coqueto, lleno de pasión de entusiasmo, de vida, con el mismo fanatismo de siempre. Esperando ver la pintura mas perfecta de esas piernas con alas, Ángel, hasta tal ves…haciendo un repaso de las tareas de su próxima jornada…..y resulta que, no habría ni próxima, ni tareas, ni jornada. Que el resto de su vida estaba condensada en esa pequeña acción, chiquitita….La ultima cotidiana de su vida.

Graciela Neira



Blanca


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A Don José
lo cruce en Martines Rosas cuando yo salia del almacén de Juan , fue el domingo
Hacia rato que no lo veía por el barrio
le costo reconocerme, note muchos mas años de los que tenia en sus ojos
nos dimos un abrazo, le pregunte como andaba y también le pregunte por Doña Blanca,
que era de ella-Doña Blanca era de esas típicas viejas cabronas de barrio que después de cagarte a pedos por algo, se aparecía con alguna cosa rica, seguramente porque pensaba que después de todo, que seria el mundo sin la complicidad-
Efectivamente, las lágrimas en los ojos de don José comenzaron a salir con cada palabra que me decía -Mira que custo corquito ahora la voy a ver, primero le compro las flores que le custan y se las llevo.
Nos volvimos a abrazar muy fuerte le di un beso y se marcho

a tu...


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El piano que suena es como vos
las notas dulces se desprenden
aletean
caen
como gotitas
frescas pequeñas
muy pequeñas
chiquititas
un arco iris
como almíbar eso como almíbar

Tienen la firmeza de tus pechos
aterciopelada

aterciopelada igual a tu...
a tu...
que es tan bella
tan perfecta que escucho el sonido de tu almíbar
al mirarla
como catara se desprende
el almíbar
se desliza
suave
se desliza
pequeñas
gotitas

Silvia


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a silvita la veía todos los días cruzando los andes y caseros cuando llegaba a la escuela, el hermano venia adelante a unos metros con algunos amigos, ya que venir acompañando a tu hermana no era bien visto... ¿que sera de él?...del dani.
nunca pensé que un día la iba a conocer
el sol sobre caseros siempre me pareció que caía distinto a otras calles, tanto en otoño e invierno como....., era una persona muy dulce silvia.....como cuando empezaba los días de primavera, es increíble lo afectuosa que era, en este momento lo estoy sintiendo ¿como puede ser ?.
nunca pensé que un día nos ibamos a querer.
debió ser así, porque si siento cosas feas de otros, también puedo disfrutar esta paz al recordarla.
cualquier calle de haedo era distinta, en realidad para mi siempre fueron como corredores, como grandes pasillos que me llevaban de una habitación a otra, donde siempre había algo para descubrir......era pura ...eso...pura...las palabras que brotaban de sus labios eran un remanso, no había maldad en ella, no.
nunca pensé que un día el negro luis me iba a decir que ella había muerto.

J.C.Rotondo

Oribe 696,a la siniestra de Dios


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Tuco…. me acuerdo de Tuco, Tuco que compañero... el sí
que era compañero, el se ponía contento cuando me veía venir, chocaba la cabeza con la cola de la alegría, bueno en realidad con el rabo, la cola me acuerdo que se la tuve que cortar cuando lo atropello ese turro, como gritaba, entro corriendo a la cocina se metió abajo de la mesa y lloraba y yo lloraba y se lamía y se hacia doler el mismo y yo le decía que me dejara ayudarlo, que confiara en mi, que lo iba a curar y el me entendió juro que me entendió y me dejo que lo curara, pobre… la carita que puso, despacito con mucho cuidado le agarre la colita que colgaba de un hilo de piel, lo hice mirar para otro lado y con la tijera se la corte. Tuquito….pobrecito…, a veces pienso que Dios se ensaño con el Tuco, porque no solamente perdió su cola si no que después del accidente le agarraban esos ataques de epilepsia, que lo hacían retorcer por el piso, despidiendo baba por el hocico; Como me asuste la primera vez que lo vi, el cuerpito temblando como si le dieran golpes de electricidad, como si fuera de goma y después despacito la calma…y otra vez y así dos o tres veces hasta que se quedaba quietito y comenzaba a abrir los ojos.

Me fui acostumbrando, me sentaba, lo miraba, pensaba si sentía dolores y con el tiempo hasta me reí, imaginando que alguien lo estaba moviendo, como si fuera un títere, una marioneta.

Espero que los nuevos dueños de la casa de Oribe 696 y Boulogne Sur Mer en Ituzaingo no hayan sacado el jazmín que estaba, entrando, a la derecha, entre la columna y el pino

Eso los convertiría en cómplices de Dios.



Rotondo Jorge